Habíamos abierto una botella de mi vino preferido. Aunque es una práctica legal y ellos lo admiten (al contrario de otras afamadas bodegas que lo utilizan pero no lo hacen público), yo no lo sabía hasta que en la segunda copa me lo dijeron: "esta bodega usa ósmosis inversa".
Y para mi, que he defendido siempre la identidad de un vino sin maquillaje, sin quimica, sin adorno, esa frase fue como el día en el que a un niño le dicen realmente quién le trae los regalos de navidad. Yo no recuerdo ese día, quizá porque me fui dando cuenta poco a poco, pero sí recordaré siempre el día en que descubrí que mi vino favorito, ese por el cual creí que había hecho este viaje, usaba ósmosis inversa.
La conversación derivó en qué pretendía hacer yo. En si buscar un vino auténtico (auténtico en mi modo de entenderlo) era posible o no. "Eres un utópico", me dijeron.
Como si ser utópico tuviese algo de malo.
Ayer, ahora y siempre, viva la utopia.
viernes, 15 de octubre de 2010
domingo, 10 de octubre de 2010
Preguntas, nombres y etiquetas
Me llamo Tao. (Así de simple o así de complicado). ¿Es un mote? ¿Cuál es tu nombre verdadero? ¿Es una abreviatura? ¿De dónde viene? ¿Por qué te lo pusieron?
Tener que explicar por qué me llamo Tao cada vez que me presentan a alguien puede ser uno de los motivos por los que ahora no me gusta dar explicaciones de nada. O quizá no tenga nada que ver. Lo que está claro es que si no me lo preguntan al ser presentados, me lo preguntan años después. Todos acaban preguntando pero por lo menos algunos se toman su tiempo.
Hay gente, que de igual modo pretende saber todo de un vino leyendo la etiqueta. Que le abordan y le interrogan antes incluso de descorcharlo. Que pretenden que la etiqueta y su nombre les digan todo lo que hay en el interior de la botella.
Al vino, como a las personas que quieres conocer, hay que acercarse con calma. Todo lleva su tiempo. Hay que catarlo despacio, sentirlo, mecerte en las sensaciones que te produzca, escuchar mucho y preguntar poco. Dejar que poco a poco te hable, te explique, lo sientas, le entiendas. Que tranquilamente, sorbo a sorbo, conversación a conversación, comprendas su historia. De dónde viene, por qué es como es, y a dónde va.
No quieras saberlo todo en el primer apretón de manos. Comprender y conocer un vino a una persona necesita su tiempo. Ten paciencia.
Tener que explicar por qué me llamo Tao cada vez que me presentan a alguien puede ser uno de los motivos por los que ahora no me gusta dar explicaciones de nada. O quizá no tenga nada que ver. Lo que está claro es que si no me lo preguntan al ser presentados, me lo preguntan años después. Todos acaban preguntando pero por lo menos algunos se toman su tiempo.
Hay gente, que de igual modo pretende saber todo de un vino leyendo la etiqueta. Que le abordan y le interrogan antes incluso de descorcharlo. Que pretenden que la etiqueta y su nombre les digan todo lo que hay en el interior de la botella.
Al vino, como a las personas que quieres conocer, hay que acercarse con calma. Todo lleva su tiempo. Hay que catarlo despacio, sentirlo, mecerte en las sensaciones que te produzca, escuchar mucho y preguntar poco. Dejar que poco a poco te hable, te explique, lo sientas, le entiendas. Que tranquilamente, sorbo a sorbo, conversación a conversación, comprendas su historia. De dónde viene, por qué es como es, y a dónde va.
No quieras saberlo todo en el primer apretón de manos. Comprender y conocer
jueves, 7 de octubre de 2010
La vid es inmortal
Tengo un amigo, al que cariñosamente llamo talibán de la viña, que afirma, mitad en serio mitad en tono provocador, que la vid es inmortal. Evidentemente es exagerar mucho, pero en cierta manera, ya que nos va a sobrevivir a nosotros mismos, con respecto a nosotros es inmortal. Cuando no seamos ya, las vides que plantemos o cultivemos seguirán aquí.
Puede que mueran, claro. Que enfermen, que veamos sus síntomas y las veamos morir. Generalmente poco a poco. Que sepamos de qué están muriendo y no podamos hacer nada.
En cierta manera, cuando te enfrentas a la muerte es mejor saber por qué y cuándo. Poder mirarla a los ojos y comprender que nosotros, al contrario que las vides, somos mortales.
Porque cuando alguien se va repentinamente y sin aviso, o peor aún, cuando alguien decide marcharse sin previo aviso y sin causa aparente, las interrogantes que deja a veces son peores que la propia muerte.
Que en paz descanses, L.
Puede que mueran, claro. Que enfermen, que veamos sus síntomas y las veamos morir. Generalmente poco a poco. Que sepamos de qué están muriendo y no podamos hacer nada.
En cierta manera, cuando te enfrentas a la muerte es mejor saber por qué y cuándo. Poder mirarla a los ojos y comprender que nosotros, al contrario que las vides, somos mortales.
Porque cuando alguien se va repentinamente y sin aviso, o peor aún, cuando alguien decide marcharse sin previo aviso y sin causa aparente, las interrogantes que deja a veces son peores que la propia muerte.
Que en paz descanses, L.
viernes, 1 de octubre de 2010
Tierra, palabras y hechos
Era una noche estrellada y volvimos a hacer barbacoa en la calle. Brindabamos por la vendimia del 2010 y hablabamos de todo un poco, de lo bonito que estaba el cielo, de España, de la mostaza francesa, del Medoc, de Saint Emillion. Del cielo de nuevo. Al final el vino no es más que una excusa que da pie a hablar de muchas otras cosas. El vino es una entradilla, un pie, un acompañante pero no el protagonista de una cena.
Desde la ciudad no se ven tantas estrellas, pero esto está lejos de cualquier sitio.
Le pregunté por qué se habían venido al centro de ningún sitio a vivir. "Porque la tierra es buena. El vino está en el viñedo y buscaba un buen suelo. Los franceses buscamos el terroir".
Decidió irse al centro de nada porque el suelo es bueno para el viñedo. Para hacer buen vino se necesita buena uva, y para una buena uva se necesita un buen viñedo.
Al final hay que tener bien claro qué es lo importante. A la hora de hacer vino y en la vida. Son los medios los que justifican el fin.
De nada sirve un buen enólogo si no tiene una buena uva. De nada sirven las palabras si no se acompañan de hechos.
Hace tiempo que ya no creo en las palabras. Que no doy explicaciones ni necesito que me las den. Lo malo es que de momento no soy demasiado bueno demostrando las cosas por los hechos.
Pero tengo claro que para hacer buen vino lo importante es empezar por un buen suelo. Lo que es importante y lo que no.
Desde la ciudad no se ven tantas estrellas, pero esto está lejos de cualquier sitio.
Le pregunté por qué se habían venido al centro de ningún sitio a vivir. "Porque la tierra es buena. El vino está en el viñedo y buscaba un buen suelo. Los franceses buscamos el terroir".
Decidió irse al centro de nada porque el suelo es bueno para el viñedo. Para hacer buen vino se necesita buena uva, y para una buena uva se necesita un buen viñedo.
Al final hay que tener bien claro qué es lo importante. A la hora de hacer vino y en la vida. Son los medios los que justifican el fin.
De nada sirve un buen enólogo si no tiene una buena uva. De nada sirven las palabras si no se acompañan de hechos.
Hace tiempo que ya no creo en las palabras. Que no doy explicaciones ni necesito que me las den. Lo malo es que de momento no soy demasiado bueno demostrando las cosas por los hechos.
Pero tengo claro que para hacer buen vino lo importante es empezar por un buen suelo. Lo que es importante y lo que no.
viernes, 24 de septiembre de 2010
Llueve en el Medoc
"A la pregunta ¿ahora qué?, la respuesta: solo queda el caminar. Y taparse la cara nunca, mirar al frente y seguir aunque sea llorando".Pensabamos vendimiar una parcela de Merlot este lunes. Ha sido un verano muy seco y en esa parcela la sequía se ha notado más. La planta estaba casi bloqueada. Si no iba para adelante, es mejor no dejar que vaya para detrás. Necesitabamos un poco de lluvia. Y hoy ha llovido. Así que la vendimia se retrasa para ver si la planta reacciona y yo, que iba a pasar esta semana aquí, preparo la mochila y me marcho para la otra bodega. Allí la fiesta ya empezó.
Necesitabamos lluvia y llovió. Si no hubiese llovido, no habría pasado nada. Por muy controlado que lo tengas todo, al final acabas haciendo el vino que el año decide. No puedes luchar contra la metereología. No vas a quedarte parado llorando lo que querías que fuese y no fue. A veces decide llover, otras no. No pasa nada, nosotros seguimos.
Porque la vida puede ser una suma de muchos pudo ser y no fue. Y nosotros no nos vamos a quedar parados por ello. "Solo queda el caminar".
jueves, 23 de septiembre de 2010
Dreamers with empty hands
Dreamers with empty hadsEl lunes pasado llegaron unos turistas a la bodega, con los que pude catar un par de vinos. Eran argentinos residentes en Nueva York, y me preguntaron qué hacía allí y qué planes tenía.
May sigh for exotic lands
It's autumn in New York
It's good to live it again
- Así que has decidido ir de continente en continente, de norte a sur, de sur a norte. Como los surfistas buscando una ola.
Así que he decidido ir de continente en continente, de norte a sur, de sur a norte, buscando el otoño.
Buscando el paso del verde al ocre.
jueves, 16 de septiembre de 2010
Tragarme mis palabras
Defiendo desde hace poco tiempo, pero con tenacidad, los vinos sin adornos, sin maquillaje. Encontrar el alma de un vino y saber qué hay detrás. Por eso defiendo los vinos que se elaboran respetando la materia prima. Sin aditivos, sin el uso de levaduras comerciales, sin tanizar, sin sembrar bacterias y sin usar enzimas.
Si están hechos utilizando algo de eso, no me interesan, no tienen alma y poco más hay que discutir.
Pero resulta que a veces, solo unas pocas veces, al quitarse el maquillaje la chica de la noche anterior sigue estando radiante. O escarbando un poco detrás de la soberbia y chulería de algún amigo, se puede encontrar un poco de ternura.
Así que aquí estoy. Preparando la bodega para la vendimia que empezará alrededor del 27. A punto de tragarme mi filosofía y utilizar todo tipo de aditivos. Porque aquí los vinos, por mucha levadura comercial que se utilice tienen un alma jodidamente grande.
Porque a veces, más que lo que se utiliza para hacer algo, importa el alma que se le pone al hacerlo. Y de eso andan sobrados.
Si están hechos utilizando algo de eso, no me interesan, no tienen alma y poco más hay que discutir.
Pero resulta que a veces, solo unas pocas veces, al quitarse el maquillaje la chica de la noche anterior sigue estando radiante. O escarbando un poco detrás de la soberbia y chulería de algún amigo, se puede encontrar un poco de ternura.
Así que aquí estoy. Preparando la bodega para la vendimia que empezará alrededor del 27. A punto de tragarme mi filosofía y utilizar todo tipo de aditivos. Porque aquí los vinos, por mucha levadura comercial que se utilice tienen un alma jodidamente grande.
Porque a veces, más que lo que se utiliza para hacer algo, importa el alma que se le pone al hacerlo. Y de eso andan sobrados.
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